Vamos a ponernos en Modo Colaborativo

Actualizado: jun 22

Qué tal si un día, tomáramos la decisión de despojarnos de las etiquetas sociales y prejuicios para solo comportarnos como parte de una colectividad multicultural que reconoce el valor del otro, reconoce y acepta las diferencias, respetar las opiniones y tener la capacidad de valorarlas como aportes para la construcción, siempre y cuando así lo sean.

Sería muy interesante que al menos por un día, tuviéramos la voluntad de movilizarnos en bloque, transformar en positivo nuestro lenguaje corporal y verbal, esto nos permitiría la capacidad de escuchar al otro, indiscutiblemente tendríamos una mayor predisposición para la solidaridad, lo que nos abre las puertas a construir antes que a destruir, a cooperar antes que abandonar, a ponernos en los zapatos del otro y a ser empáticos, entre muchas otras cosas más.


Todos, en especial en estos días de cuarentena, a pesar de sentir mayor carga por las tareas del hogar y el trabajo, hemos tenido la oportunidad de retomar actividades estancadas e involucrarnos en nuevos proyectos, hemos apretado el tornillo de la puerta descuadrada, hicimos algún tipo de actividad física, estamos leyendo más e incluso, algunos nos hemos uniformado de albañil, pero por encima de todo, estamos más informados, si es que podemos llamarlo de esa manera.


Miles de cadenas viajan diariamente por nuestros dispositivos móviles, algunas con cierto grado de veracidad, otras, para no decir que, en su gran mayoría, adolecen de un estricto ejercicio investigativo o por lo menos no se valida la información con la fuente primaria, lo que contradictoriamente genera desinformación, en la era de la hipercomunicación. Pero ¿saben por qué se genera este fenómeno de la desinformación? un equipo de investigadores del MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts) confirmó científicamente, en 2017, que las noticias falsas se extienden mucho más rápido que las verdaderas. Analizaron 126.000 historias difundidas en Twitter entre 2006 y 2017, con más de 4.5 millones de tuits de unos 3 millones de personas. Imaginemos la cantidad de información que está hoy por hoy circulando, producto de la emergencia sanitaria.


Lo interesante de esto no es el volumen de información, lo sorprendente, es que la propagación de la mentira no necesariamente es más efectiva por el uso de los llamados bots, la verdadera efectividad en la desinformación la generamos nosotros, los humanos, los principales responsables de amplificar los mensajes distorsionados.


En un artículo para la revista Science, los investigadores aseguraron que las noticias falsas tienen un 70 % más de probabilidades de ser replicadas, mientras que la verdad rara vez se difunde a más de 1.000 personas, el 1 % de las noticias falsas más virales, se difunde rutinariamente entre 1.000 y 100.000 personas, increíble, ¿no?

¿Esto por qué sucede? “Los autores buscaron diferencias en las respuestas de los humanos a las historias típicas de verdadero y falso para explicar sus observaciones. Al observar las reacciones a estas historias, descubrieron que las falsas inspiraban mayor sorpresa y disgusto, mientras que las verdaderas tenían más probabilidades de encontrarse con un sentimiento de tristeza, anticipación o confianza. Los autores sospechan que el valor novedoso de las noticias falsas alienta su difusión, pero también parece que el enfado motiva los retuits”. Nuestros cerebros, límbico y reptiliano, se articulan para dejar al neocórtex, fuera de juego, es decir, no actuamos con base en el análisis racional de la información. En conclusión, es un problema de conducta humana y comportamientos, el problema es nuestro. Nos gusta el morbo de ver a otro en una situación compleja, encontramos cierto placer o confort con el sufrimiento ajeno.


Aquí es donde regresamos a la reflexión de inicio, si solo por un día, como muestra de buena voluntad, hacemos lo correcto, si somos capaces de hacer las cosas bien, pensando en el otro, en el beneficio colectivo por encima del particular, estoy absolutamente seguro de que ese sería el mejor primer día de nuestra nueva historia como sociedad, como colectividad. Estamos atravesando uno de los momentos más complicados de la historia moderna, y somos parte de ella. Es necesario que nos despojemos de nuestros egos, rompamos nuestras limitaciones mentales, aparquemos las diferencias que nos separan y construyamos sobre los puntos que nos unen, solo así saldremos adelante, mientras tanto seguiremos dando tumbos de lado a lado, perdiendo tiempo, energías y recursos en defendernos de las noticias falsas y produciendo, nuestro arsenal de batalla.


Simplemente, hagamos lo correcto un día, luego volvamos a intentarlo al siguiente y el que viene, así poco a poco avanzaremos sin darnos cuenta.

Las crisis no se superan solas. Se hacen de manera colectiva. Entremos en Modo Colaborativo.


Referencia: Revista Muy Interesante.

S. Vosoughi el al., "The spread of true and false news online," Science (2018). D. Lazer at Northeastern University in Boston, MA el al., "The science of fake news," Science (2018).


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